Cenefa

Fiesta Provincial del Inmigrante


El Símbolo Eterno de Nuestras Raíces

23 de Septiembre del 2026

El Símbolo Eterno de Nuestras Raíces

Imagen Cetro de los representantes culturales

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Hay objetos que guardan la calidez de la tierra y la fuerza del recuerdo, y hay objetos que guardan el alma entera de un pueblo. El cetro de la Fiesta Provincial del Inmigrante, tallado en la nobleza de la madera, no es solo un atributo real; es un faro de memoria, un pedazo de historia viva que se sostiene con las manos temblorosas de orgullo y el corazón latiendo a ritmo de nostalgia.

Cuando la embajadora cultural y el embajador cultural lo sostienen ante la multitud, la calidez de la madera labrada cobra vida y cada centímetro de su estructura comienza a hablar en todos los idiomas del mundo. Quien lo mira con atención, no ve solo una escultura: ve el puerto, ve el mar, ve el árbol que echó raíces para nunca más irse.

En su cúspide arde la llama votiva, ese fuego eterno que despierta cada 4 de septiembre, en el Día del Inmigrante, encendiendo la esperanza y marcando el latido inicial de una fiesta que abraza la memoria. Justo allí, las manos unidas se entrelazan en la madera noble, recordando que, aunque venían de tierras lejanas y lenguas distintas, en este suelo la solidaridad los transformó en hermanos.

Mirar el cuerpo del cetro es viajar al pasado. Las cuatro puntas de barcos, erguidas como proas valientes, cortan el viento del recuerdo evocado por aquellos hombres y mujeres que dejaron su vida en una valija de cartón. Esas embarcaciones venían del mundo, ese globo terráqueo labrado que hoy descansa en el cetro recordando la procedencia universal de cada colectividad que echó raíces en Berisso. Y rodeándolo todo, la cuerda, esa soga firme que no solo amarró los barcos al muelle en el día del desembarco, sino que ató para siempre los sueños de los abuelos a esta tierra hospitalaria.

Esta obra de arte nació del amor y la visión de Stella Loholaberry, miembro fundadora de la Asociación de Entidades Extranjeras, quien supo traducir el sentimiento de un pueblo en una idea. Cobró forma y vida en las manos del artista berissense Carlos Denisenia, digno representante de la colectividad bielorrusa, quien moldeó con devoción la madera para que las reinas y representantes llevaran en alto el peso sagrado de sus ancestros.

El tiempo transformó al cetro en leyenda. En un acto cargado de lágrimas y gratitud, la representante cultural Julieta Merones Wejda entregó ese cetro original a los representantes del Museo 1871. Aquel instrumento de fe, madera y tradición pasó a descansar allí, en el corazón de la ciudad, guardado como un patrimonio eterno para todos los berissenses. Fue el fin de un viaje y el comienzo de otro, cuando la fiesta dio la bienvenida a un nuevo cetro de madera, tallado por la sensibilidad y el talento del escultor Walter Dobrowlañski, para continuar el legado.

Cada vez que el cetro de madera se eleva bajo el cielo de Berisso, no flota solo. Lo sostienen, invisibles y eternas, las manos de miles de inmigrantes que cruzaron el océano para enseñarnos que el amor a la patria originaria y el agradecimiento a la tierra que abraza se pueden fundir en un solo objeto: un cetro que no gobierna territorios, sino corazones.

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El Tranvía del Tiempo: Patrimonio histórico y actualidad de Berisso, Buenos Aires. Historia, cultura y datos meteorológicos en vivo de la capital provincial del inmigrante.

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