Crónicas de Daniel Ridner
Certificado de Conducta
01 de Septiembre del 2026
Imagen Certificado de Conducta
Revisando papeles, encontré un certificado de buena conducta que me entregó el Ejército Argentino el 07 de noviembre de 1969 al salir de baja del servicio militar obligatorio realizado en la Escuela de Inteligencia de Campo de Mayo.
La citación en el Distrito Militar La Plata, la inyección en la espalda y el destino asignado lo sigo recordando luego de 56 años.
Vivía en la Nueva York y para ir a mi destino, tomaba el micro 14 hasta la estación de trenes de La Plata, luego el tren a Constitución y otro tren a la estación Federico Lacroze, otro tren me llevaría hasta la puerta 5 de Campo de Mayo donde estaba la Escuela de Inteligencia.
Meses duros, con mi viejo enfermo, complicaban la situación familiar.
El recuerdo de la colimba no fue muy bueno para mí. En el 2023 me visitó en la Secretaría de Cultura de la MLP del Pasaje Dardo Rocha un señor mayor como yo, para una propuesta cultural. Su apellido es Barros. ”Vos fuiste mi compañero en el servicio militar” me dijo. Hace 54 años que no nos veíamos, los dos estamos muy cambiados, pero recordamos algunas historias. Al encontrar este certificado y mi foto de soldado, volvieron algunas anécdotas que pasaré a contar.
Después de algunos meses obtuve el primer permiso de salida del fin de semana, previa revisación, nos pasaban un algodón y si teníamos algunos pelitos de barba y el algodón se pegaba en la cara, nos anulaban la salida. Me retiraba un viernes a la tardecita y el domingo tenía que regresar.
El viaje de Campo de Mayo a Berisso tardaba 4 horas de mi escaso tiempo libre y muchas veces prefería quedarme, era poco el tiempo que podía estar junto a mi flia y amigos.
Un cabo, un sargento, un capitán y un mayor marcaron mi vida en el servicio militar. El mayor Bittar me volvía loco, yo estaba en una oficina y él tenía un odio tremendo a los judíos, me trataba de “judío de mierda”, te voy a hacer cagar, y otras cosas que prefiero no comentar. Pensé, más de una vez hacerme desertor, hasta que se nos ocurrió con el cabo Zamponi quien estaba en la enfermería, urdir una estrategia para liberarme del antisemita que me volvía loco.
Me citó en su oficina el Mayor para seguir insultándome y denigrando, en uno de esos zamarreos, me desmayé en su despacho. Vinieron de la enfermería y me acostaron en una camilla y mi querido cabo se sorprendió al verme disimuladamente guiñarle un ojo y salir acostado de esa oficina para descansar en la enfermería unas horas. El mayor Bittar se asustó mucho y dejó de joderme un tiempo.
Para conseguir la baja, tuve que obsequiarle al capitán Coronel un juego de comedor que vendían mis hermanos en su comercio de Diagonal 74 entre 56 y 57.
La eliminación del servicio militar obligatorio se llevó a cabo tras la desaparición del soldado Carrasco quien fuera víctima de torturas. El punto final al servicio militar obligatorio en la Argentina, se firmò el 31 de agosto de 1994.
Por Daniel Ridner
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