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Club Villa San Carlos

04 de Mayo del 2026

Club Villa San Carlos

Imágen Sede Club Villa San Carlos

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Para entender el alma del Club Atlético Villa San Carlos, hay que entender el alma de Berisso. No se puede hablar de uno sin sentir el pulso del otro. Esta historia, que hoy es bandera y orgullo, empezó a escribirse con el polvo de los potreros en 1923, cuando un grupo de "purretes" bautizó su sueño como "Avanti Barrilete". Quién hubiera dicho que aquel barrilete de barrio volaría tan alto, hasta tocar las nubes del fútbol argentino.

Aquel 25 de abril de 1925, en el taller de la carpintería de Don Antonio Velasco, nació oficialmente la institución. No nació en un despacho de lujo, sino entre virutas de madera, olor a trabajo y la firme convicción de que el barrio necesitaba un lugar donde encontrarse. La "Villa" nació del esfuerzo de los vecinos, de los que cobraban una cuota de un peso para levantar un salón, de los que celebraron como una victoria propia la llegada de la primera lámpara de luz eléctrica al barrio aquel 16 de enero de 1927.

Un siglo de identidad celeste
Ser de la Villa es saber que nada nos fue regalado. Es recordar los bailes en el viejo salón de madera de la calle 6, donde se forjaron los amores que hoy traen a sus nietos al estadio. Es la mística del Gennacio Sálice, inaugurado un 25 de mayo de 1950, un fortín que ha visto desde las épocas más duras hasta los gritos de gloria que hicieron temblar a la ciudad.

El camino en el fútbol fue una prueba de fe constante. Desde los títulos en la Liga Amateur Platense hasta el salto a la AFA en 1967, el club demostró que la humildad es una fuerza imparable:

La epopeya de 1993: Aquel 10 de abril, con el frentazo de Marcelo Govoni en Avellaneda, no solo ganamos un ascenso; ganamos el derecho a decirle al país quiénes éramos.

El carnaval de 2009: El 18 de mayo será siempre el día de la revolución. En el Bosque, frente al rival de toda la vida y ante 14.000 almas que no paraban de cantar, el equipo de Facundo Besada nos dio la gloria de la Primera C.

El cielo en 2013: Un nuevo 25 de mayo, esta vez en nuestra propia casa. El gol de Martín Troncoso, la sabiduría de Ricardo Rezza y el corazón de los hermanos Raverta. La Villa llegaba a la B Nacional. El nombre de Berisso recorrió el país, desde Jujuy hasta Tierra del Fuego, demostrando que un club de barrio puede sentarse en la mesa de los gigantes con la frente bien alta.

El refugio de un pueblo
Villa San Carlos es el espejo de nuestra resiliencia. Cuando los frigoríficos cerraron y las épocas se pusieron difíciles, el club siguió ahí, con las puertas abiertas de su Sede Social Constantino Macrinos, siendo el refugio, la escuela y la familia de miles de deportistas.

Hoy, cuando vemos a los chicos en el Predio Pasión Villera, entendemos que la historia no solo se hizo con trofeos, sino con la unión de apellidos como Velasco, Casassa, Sálice, Macrinos y tantos otros que dejaron la vida para que hoy el celeste sea un sentimiento sagrado.

Porque ser "Villero" no es solo hinchar por un equipo; es pertenecer a una estirpe de gente laburante que sabe que, por más fuerte que sople el viento, nuestro barrilete nunca va a dejar de volar. ¡Por otros cien años de orgullo, barro y corazón, Villa San Carlos!

Fuente: Sitio Web Clum Villa San Carlos

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