Entrevistas
Miguel Elíades
09 de Abril del 2026
Imágen Miguel Elíades en su comercio de productos de granja
Nací en Ensenada el 2 de abril de 1929, pero al año de vida me radiqué en Berisso, en la calle 10 entre 165 y 166. Estudié en la escuela 35 y posteriormente ingresé en el Sagrado Corazón de La Plata y la Escuela de Comercio.
Cursé materias de ciencias económicas, pero no terminé la carrera; costaba estudiar y trabajar a la vez. Estudiaba con chicos del interior del país; ellos se fueron recibiendo pero otro compañero y yo fuimos quedando en el camino; él dejó y yo hice lo mismo, para dedicarme de lleno al negocio de la familia.
HERENCIA COMERCIAL
Fue mi tío Nikolaidis el que inició el negocio de artículos de granja; vino con ese oficio desde Europa, acompañando a mamá. Ambos habían quedado huérfanos.
En un principio tuvo otra actividad, pero por poco tiempo;
luego se hizo socio con un hombre de la Río de Janeiro, para
separarse y posteriormente radicarse en la esquina del viejo Bar Sportsman, precisamente donde luego se instalaría la farmacia Cestino. Ya en la calle Callao, se puso a vender aves y huevos. Los jueves y domingos, en cambio, lo hizo en la feria, con sus jaulas repletas de gallinas.
HUEVOS DE CAMPO
En aquellos tiempos no existían los criaderos de aves. Los huevos de campo -así se los llamaba-debían ser recolectados casa por casa -recordemos que muchas personas tenían gallineros- y en diversas chacras de la zona; los mismos campesinos se acercaban para traernos su producción. Eran depositados en cajones adecuados para tal finalidad y se los separaba con paja y en ocasiones con cardo. Al tenerlos que contar, era frecuente que nos pinchásemos las manos. En el depósito de la Callao se los clasificaban y embalaba
para ser comercializados entre mayoristas y minoristas. Todo
debía salir en buenas condiciones.
Teníamos un aparatito con luminosidad que servía para
ver si los huevos eran frescos; en tal caso, se controlaban uno por uno; en ocasiones, por estar en malas condiciones, reventaban en la mano.
En verano había una mayor producción, por lo que había que enviarla a las cámaras frigoríficas en Avellaneda. Años después, las instalaron en La Plata donde actualmente está la planta de Sancor.
No sólo se juntaba en nuestro medio, sino que se recibían huevos desde diversos lugares de la provincia de Buenos Aires. El reparto se hacía en La Plata, Ensenada y Berisso. Se trabajó en gran escala, ya que había que abastecer al frigorífico Anglo en el período de la segunda guerra mundial. En dicho establecimiento se elaboraba huevo en polvo.
TIEMPO DE GALLINAS
Nosotros faenábamos animales,tanto pollos, como pavos y lechones, los cuales se comercializaban en la feria.
Las gallinas estaban todas alimentadas con maíz, tanto en el campo como en viviendas particulares.
Ud. caminaba por las calles de Berisso y encontraba gallinas sueltas; nadie, nunca, las agarraba.
CUESTIÓN DE COLOR
Me acuerdo, más o menos para la década de los 60', que teníamos que cubrir una licitación para abastecer los buques de YPF. Al no alcanzar la producción de la zona, comenzamos a recorrer con la camioneta distintos
lugares de la provincia: Lezama, General Belgrano, Ranchos y muchos otros lugares. Para colmo, durante el invierno, que es el período de menor cantidad de puestas y necesitando a veces unas trescientas docenas, sólo acopiábamos diez. ¡Era una pérdida terrible!. No podías cumplir con los compromisos estipulados y con la gente, hasta que empezaron a proliferar los criaderos de pollos. A partir de aquí, el cambio fue evidente desde todo punto de vista.
No obstante, en los comienzos de estos lugares de crianza, los huevos que salieron tenían las yemas claras, pareciendo mayonesa. Y esto a la gente no les gustó; quedó confundida con ello. Prefería los huevos colorados, a los que identificaban como "los de campo" -con yema oscura-, antes que los de cáscara blanca -de criadero-, que aún tenían
yemas claras. Pero en realidad, en aquel tiempo lo que no se lograba era la alimentación adecuada, la fórmula exacta para
darle color a las yemas. Esto se obtuvo con el correr de los meses, obteniéndose yemas de coloración oscura, pese a las cáscaras de tonos diferentes.
BIEN DE FAMILIA
En esta actividad, trabajó toda la familia. Mamá lo hizo hasta
los ochenta y seis años de edad.
Fueron tiempos de enorme sacrificio. Papá falleció primero,
luego mamá. Los que quedamos seguimos en la brecha
del oficio doméstico. En un momento dado, mi tío se separa
y pone negocio en La Plata, prosiguiendo en el mismo rubro.
Él fue un mayorista de primera.
Hoy en día el negocio sigue su curso pero la venta es menor. Los huevos se comercializan en baja proporción, no así el pollo cuyo consumo ha aumentado. Además, la competencia es brutal y desleal, a tal punto que hay puestos callejeros que evaden impuestos, siendo éstos elevados para nosotros. Esta ocupación dejó de ser rentable.
# Historias con sabor a Berisso
Fuente; Historia de Roberto Leguiza para el facebook HISTORIAS DE BERISSO
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