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Islas Malvinas

Almas que Inspiran


Luis Taube

07 de Enero del 2026

Luis Taube

Imágen Luis Taube

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Hay hombres que construyen paredes, y hay hombres que, como Luis Taube, construyen refugios para la nostalgia. En esa esquina mítica de 60 y 128, Luis no solo amontonó vidrio y plomo; él rescató los domingos en familia, las charlas de boliche y el sonido inconfundible del chorro de soda que despertaba al vino en las mesas de Berisso.

Luis fue un buscador de tesoros en lo cotidiano. Donde otros veían un envase vacío, él veía una historia: la del sodero que desafiaba el frío, la de la fábrica del barrio que ya no estaba, la de una identidad que se nos escapaba entre los dedos. Con una paciencia de artesano, llegó a reunir más de 3800 piezas, convirtiendo su pasión en el Museo de la Soda y el Sifón, un lugar único en el mundo que puso a nuestra ciudad en el mapa del coleccionismo internacional.

Pero detrás del coleccionista, estaba el vecino entrañable. Ese hombre que te recibía con una anécdota a flor de piel y que entendía que los objetos solo tienen valor si sirven para unir a las personas. Su partida en agosto de 2025 dejó un silencio pesado en la Avenida 60, como si todos los sifones del museo hubieran perdido su presión de golpe.

Hoy, Luis ya no está para contarnos la procedencia de aquella botella rara de principios de siglo, pero su legado permanece intacto. Cada vez que un vecino de Berisso vea un sifón sobre una mesa, ahí estará el espíritu de Luis. Porque él nos enseñó que nada es descartable si tiene una historia detrás, y que la memoria de un pueblo se construye con las cosas simples, esas que —gracias a él— ahora son eternas.

Luis Taube: el hombre que nos devolvió el brillo de nuestra propia historia. Buen viaje, Luis, el Tranvía del Tiempo te lleva en el asiento de honor.

Almas que inspiran es un tributo a personas que no aparecieron en los titulares ni buscaron ser el centro de atención. Su grandeza no se midió en fama, sino en los corazones que han tocado, en las sonrisas que han provocado, en las vidas que han cambiado sin siquiera darse cuenta. Son esas manos que ayudaron sin que se las pidan, esas miradas llenas de comprensión, esas voces que reconfortan en los momentos más difíciles, en los días grises donde una palabra amable puede ser un refugio, donde un gesto desinteresado puede devolver la fe en la humanidad. Son quienes extendieron la mano cuando nadie más lo hizo, quienes regalan su tiempo, su esfuerzo y su amor sin espera. Porque la verdadera inspiración no siempre viene de los flashes, sino de aquellos que iluminan el mundo con su esencia, con su bondad natural, con el simple hecho de estar y hacer el bien. Son faros en la niebla de la indiferencia, pequeñas luces que, juntas, hicieron de Berisso un lugar más humano, más cálido, más lleno de vida. Sus actos pueden parecer pequeños a simple vista, pero en realidad fueron los hilos invisibles que tejieron la esencia de la ciudad.

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Este sitio sobre la ciudad de Berisso es una ventana a todo lo que hace única a esta localidad ubicada en la provincia de Buenos Aires, Argentina.Aquí se destaca su ubicación y su importancia histórica.

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