Tesoros de Nuestra Historia
Museo de la Soda y el Sifón
04 de Marzo del 2025
Imágen Interior del Museo de la Soda y el Sifón
En el corazón de Berisso, donde el aire aún guarda ecos de inmigrantes y tradiciones, se alza un templo peculiar: el Museo de la Soda y el Sifón, ubicado en Avenida 60 y calle 128. No es un palacio de mármol ni una galería de arte sacro, sino un homenaje humilde y entrañable a un objeto cotidiano, elevado aquí a la categoría de reliquia.
Luis Taube, el alma de este museo, no es un coleccionista al uso. No busca rarezas exóticas ni tesoros de valor incalculable. Su pasión reside en la sencillez, en la belleza de lo funcional. Cada sifón, con su forma única y su historia silenciosa, es un capítulo de la vida argentina, un testigo de reuniones familiares, de brindis compartidos, de veranos interminables.
Al recorrer las salas, uno se sumerge en un viaje en el tiempo. Los sifones de vidrio soplado, con sus intrincados relieves y sus colores vibrantes, evocan la elegancia de épocas pasadas. Las máquinas antiguas, con sus engranajes oxidados y sus palancas desgastadas, cuentan la historia de la producción artesanal, del esfuerzo humano, de la innovación constante.
Pero el museo no es solo un escaparate de objetos inertes. Es un espacio vivo, donde los recuerdos cobran forma y las historias se entrelazan. Luis Taube, con su voz pausada y su mirada brillante, comparte anécdotas y curiosidades, revelando los secretos que cada sifón guarda celosamente.
Y así, entre burbujas imaginarias y aromas a soda fresca, uno comprende que el Museo de la Soda y el Sifón es mucho más que una colección de objetos. Es un homenaje a la memoria, a la tradición, a la identidad argentina.
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